El principito sexagenario

Hoy un sangre azul cumple años. Es el Principito. Un día después de terminar la visita de nuestros reyes a la república francesa, el "príncipe francés" por excelencia ha cumplido sesenta años.Francia celebra el aniversario del principito. Se va a editar una publicación especial del personaje de Sant- Exupéry. Hasta ahora se habían lanzado más de medio millar de ediciones, con ochenta millones de ejemplares vendidos. Supongo y creo que no me equivoco si digo que el Principito es para los franceses lo que para nosotros es El Quijote. Casi ná... A España precisamente nos llegará la edición especial este año llamada "el reencuentro".
Yo descubrí el Principito ya con mis años. Lo conocía de oídas pero nunca lo había leído. Me costó entender algunas cosas, el sentido de lo que quería decir, pero creo que parte del valor de este libro es ése. Descubrir ese tacto especial que uno tiene cuando no ha perdido la inocencia de la niñez para entender la realidad de las cosas. Y es que en apariencia es un cuento o un libro más, pero acaba siendo de los que tienen un sentido: Un sentido de la vida, un sentido de la amistad, un sentido del amor, un sentido de uno conmigo mismo y un pensamiento de madurez.
Si leemos el Principito, y esto es lo más grande de lo que uno descubre, uno se traslada a la infancia, a esa mirada ingenua con la que veía todo. Y su autor pide perdón por ello. Se disculpa por ese doble juego del adulto y el niño. Hay muchas cosas que me gustan del principito, muchos símbolos que son importantes. Sólo por picar la curiosidad para leerlo hablaré de la flor y del rey, aunque hay muchos más como el planeta, el viaje, el zorro, la serpiente...
La flor simboliza la amistad. La flor que se riega, se cuida y se le quita las espinas para conservarla. Igual que la amistad. La flor siente que el principito la necesita. Irrumpe y se convierte en necesaria para el principito. Esa necesidad hace de ella un personaje vanidoso, que sabe que el niño no va a abandonarla, porque teme perderla. Finalmente no puede más y decide dejarla sola en el planeta e iniciar un viaje para conocer otros mundos. Para madurar. El principito le hace ver a la flor que un amistad, y el amor también, necesita reciprocidad. Nadie está siempre de forma incondicional. Es entonces cuando la flor empieza a echar de menos al joven principe que a diario la cuidaba, regaba, protegía... Y el personaje del Rey, que es el componente comprensivo, áquel que ordena, pero comprende, dialoga; el que disiente, pero respeta; quien legisla, pero no obliga ni prohibe. Y ahí está la riqueza del rey, que se amolda a la situación y a cada cual.
Cada personaje nos pega en las narices con los defectos que tenemos los adultos, con aquello que hacemos mal y no nos damos cuenta y con eso que olvidamos y que cuando uno es niño es inherente a él: la figura del borracho, que como el adulto hace lo que no quiere sin darse cuenta; el geografo que quiere explorar sin conocer llevado por su soberbia; el hombre de negocios que prioriza lo material sobre lo emocional...
Ahí va esa frase entresacada del texto, para cerrar el tema de hoy: "... No supe entonces comprender. Cometí el error de haberla enjuiciado por sus palabras y no por sus actos. Iluminaba y perfumaba todo mi planeta. Jamás debí haberla abandonado! Debí haber intuido su ternura detrás de sus ingenuas astucias. Las flores son tan contradictorias! Y yo... demasiado joven para saber amarla."



1 Comments:
Marcos, estoy convencida de que todos llevamos un pequeño Principito (o su homóloga femenina... ¿la Princesita?) dentro. A veces, quizá, yace demasiado al fondo de nosotros y necesitamos releer una obra como ésta para recordar lo que realmente es valioso. Otras, simplemente, la inmensa sonrisa de un niño nos teletransporta a esa infancia que la dinámica del día a día puede hacernos olvidar.
En fin, ¿¡qué se puede añadir a un "post" tan sabio como el tuyo!? Pues, no sé, que ¡¡qué sesenta años tan bien cumplidos los del Principito!! Ojalá todos lleguemos a esa edad manteniendo el mismo espíritu ; ) Yo creo firmemente que es posible, ¿y tú?
Un beso y una flor como la del libro. (¡¡Y gracias por descubrirme tu blog!!)
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