lunes, marzo 20, 2006

La primavera


Hoy es lunes, para unos pocos solamente, y yo estoy entre esos pocos. Y qué bien se trabaja sin agobios, sin casi nada que te cree un estrés y además cobrando un extra. Pero es que también hoy empieza la primavera. Y éste es el motivo de que haya retrasado el momento blog. A eso de las 18:24 ya habremos cambiado de estación. ¿Quién no relaciona este período del año con el amor? Ya lo dice el refranero: La primavera la sangre altera.
El amor es química. Pura y dura. Es o no es. Por mucha voluntad que uno le ponga o salta la chispa o no salta. Y en primavera esa chispa tiende a saltar con más facilidad, porque el buen tiempo, la luz del Sol, la manga corta y otros pequeños detalles contribuyen a que pegue el bote. ¿Pero qué provoca eso? El olor. Sí, la forma en que nos olemos unos a otros, aunque no seamos conscientes cuando hablamos, nos tomamos una caña o trabajamos. De ahí que esa chispa atractiva a veces se convierta en toda una descarga eléctrica o se consuma antes de estallar.
Hay muchos estudios sobre el olor corporal y su relación con la atracción y el sexo. Y El Mundo publica hoy un análisis del austríaco Karl Grammer y las feromonas. Y es que claro hace cientos de miles de años cuando no existía el lenguaje, ni la música, ni el cine ni el ocio en general, las personas, por llamarlas así, se relacionaban unas con otras por las feromonas, porque no existía otra forma de atracción. Y ésta es la más pura y verdadera y como tal sigue dirigiendo la orquesta del amor.
Este estudio nos cuenta cosas tan curiosas como que hay mujeres que se sienten atraídas por un hombre que lleva varios días sin ducharse, y probablemente acabarán acercándose. Es probable que haya temita. Pero también la señora feromona nos deja caer si la persona que tenemos enfrente está triste, alegre, es feliz, tiene miedo, angustia... en otras palabras, viene a ser la máquina de la verdad de nuestros sentimientos. Es infalible. Pero son tan listas que impiden la endogamia y los incestos, porque provocan en la persona una reacción por la cual alguien no puede enamorarse de quien comparte sus mismos genes. Ahora bien, excepciones a la regla las hay.
Y es que es tan curioso el mundo "feromónico" que nos dice este austríaco que lo más sensual, atractivo, erótico y caliente es el sudor que segrega el labio superior de un hombre. Se llama androsterona.Tanto es así que una mujer cae fulminada en las redes de un hombre. Pero es que esta revoltosa y picantona androsterona genera hasta entre los hombres una atracción fatal.
Por eso, y cierra el artículo, no hay perfume infalible, no hay una sustancia mágica que no sea otra que la que cada uno de nosotros producimos. Nuestro olor, único y personal, es la seña de identidad y la carta de presentación. Es el arma de seducción, y en algún caso de destrucción masiva. Aún así, utilizad perfume y disfrutad de la primavera que empieza dentro de unos minutos.