Las nubes trabajan los fines de semana

Mañana llega el fin de semana.Y como muchos sabéis hará mal tiempo ¿Por qué? Algunos maldecís la mala suerte de que lleguen esos dos días de libertad sin pensar en trabajo, sin estrés, sin agobios y no poder disrutar del aire libre. Llueve y hace frío. Seguro que la mayoría creéis que es fruto de la casualidad o de la maldición del fin de semana. Pero me temo que estáis en un tremendo error.
La lluvia del fin de semana no es aleatoria. Tiene una base científica, como todo en esta vida, o casi todo. Nuestros chicos del tiempo se equivocan a menudo en sus predicciones semanales, cuando nos aconsejan que cojamos el paraguas, porque va a llover o nos ilusionan con una nevada y luego se dejan caer cuatro copos suicidas. Todo esto se debe a la actividad industrial y un poco de contaminación. Son los elementos de la ecuación. Parece ser, según estudios de científicos estadounidenses, que la gran actividad al unísono de las industrias crean un gorro atmosférico que impide que las masas nubosas, es decir, los nubarrones cargados de agua, se desplacen por encima de nuestras cabezas y precipite. Pasan por alto o cambian su trayectoria o no se detienen. Se impulsan más rápido y nos dejan cielos rasos, limpios y despejados de lunes a viernes. Al llegar este día, e incluso el jueves, la maquinaria industrial se va ralentizando y eso actúa como un efecto imán para los frentes nubosos, esas grandes manchas blancas que llegan desde el Atlántico, generalmente. Este fin de semana es un buen ejemplo de esto que os cuento. El mal tiempo llega justo el viernes y se extiende por todo el país. Las nubes empiezan su turno en la madrugada del jueves y lo terminan normalmente a medida que el domingo avanza. Esto ni mucho menos quiere decir que no pueda llover el resto de los días. Es simplemente un indicador. Nosotros somos los responsables, así que si este fin de semana nos caen chuzos de punta hagámonos un poco de conciencia.
La industria también es la madre del chirimiri, esa lluvia fina e incesante que cae sin parar, pero que no acaba de ser lluvia. Son chispas de agua. Chispinas. Esto lo leí ayer a Picazo en su encuentro digital en El Mundo... resulta que nuestro hombre del tiempo asegura que la industria del País Vasco generaba unas nubes que con las condiciones de humedad favorecían el chirimiri. Yo esto lo interpreto como que la nube de humo de las fábricas y demás zonas de la industria actuaban de colador de la lluvia real y caía en forma de chispas que se colaban por la contaminación.
Cierro el comentario con la predicción de lluvias, que tampoco van a ser muy fuertes, pero con temperaturas más frescas. No hará frío, pero de momento el calor nos abandona. Ya sabéis las nubes y la lluvia trabajan en los fines de semana. Algo de lógica tenía aquello de "Los lunes al sol".



1 Comments:
¡Je, je! Por fin ejerces como hombre del tiempo.
No es por discutir, pero me parece a mí que lo de las fábricas tiene sentido en zonas ampliamente industriales, como efectivamente el País Vasco o el cinturon metropolitano de Madrid, pero... en Soria. ¡Si tiene un ratio de población/habitante más bajo que el del Sahara! Vamos, que para los yanquis está bien, pero aquí en Ejpaña prefiero atribuírselo a las meigas, porque seguro que haberlas haylas
Besus maldicientes.
Publicar un comentario
<< Home