Terrorismo al Alba

Más de lo que yo me pensaba se habló ayer de los cuadrúpedos turcos que desfilaron por todas las teles. Ya es mucha gente la que tiene serias dudas de que esta extraña familia se parezca a los monos. Más bien están haciendo el simio. Pero bueno, a otra cosa. A primera hora de la mañana, para todos los que madrugan, es decir, al alba, nos hemos despertado con terrorismo. Alba es una pequeña de tan solo cinco años, que ha sufrido con su corta edad toda la violencia del terrorismo doméstico a manos de un padrastro maltratador. Ahora la niña se encuentra hospitalizada en estado crítico. Pienso que en su coma profundo ella, Alba, también amanece y despierta lejos de esas manos que la arrastraron tan pronto al ocaso. Hasta ese estado su maltratador ya no puede llegar. Y su madre también ha sido alejada, aunque creo que, la verdad, llevaba ya mucho tiempo lejos de su hija. Lo que sea que le espere a Alba, que al menos nos abra los ojos para hacer las cosas a tiempo. Tanto nos cuesta. Pero, no sólo hemos desayunado terrorismo doméstico. También hemos mojado en el cola cao una ración edulcorada de artefactos explosivos, puestos sobre la mesa por ETA. Y ya van dos días seguidos. Y vamos camino de la indigestión de bombas mañaneras. Ambos terrorismos me parece que tienen cosas en común como que las soluciones siempre llegan cuando el mal ya está hecho y que los terroristas acaban sorteando la lotería de sus penas y, como la cabra tira al monte pues reinciden. Es injusto, me parece a mí. Para acabar he leído también en El Mundo que se ha descubierto un crustáceo cubierto de pelo, pero me sería un poco frívolo colgar la foto del bicho, después del día que llevamos. Esto sí que será verdad, no como lo de los monos turcos. Ójala al alba otras cosas, como las de esta mañana, también fueran broma. Pero de momento no.



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