jueves, abril 06, 2006

Il Cavaliere contra Il Professore


Esto de ser elector en Italia va a terminar siendo hasta divertido. Los italianos se han tomado lo de votar de una forma distinta a como lo hacemos en España. Y es que no solo Spain is different. Parece que a los italianos no les da sarpullido de pensar que Berlusconi vuelva a convertirse en primer ministro. Que lo tiene muy muy crudo. Ni creen que a la bota se le desaten los cordones.Todo lo contrario. Algunos periodistas, de izquierdas, y caricaturistas de los periódicos más importantes de allá sienten una especie de lástima por los que pueden ser los últimos días del Imperio de Berlusconi. Y es que dicen que Il Cavaliere representa todo lo que cualquier italiano de pro. Eso sí. Para mal. Y gracias a eso ha llenado páginas y páginas de periódicos, ha cubierto las librerias italianas con más de un centenar de libros sobre sus meteduras de pata (de las que es el auténtico maestro europeo) su biografía, su carrera política, sus operaciones de estética... algunos dibujantes aseguran estos días que pueden plasmar con cuatro trazos al primer ministro sin mirar siquiera el papel ni el boli. Y es que Berlusconi encarna ese algo común a todos los italianos y es ese feelin' que les ha enganchado todo este tiempo desde 2001. En el 98 Prodi perdió, a mitad de legislatura, el apoyo de los suyos en el parlamentario. Esa ruptura de la izquierda convirtió el rojo en una alfombra para la llegada de Il Cavaliere. No es trivial, por tanto, que lleve al mando del país tantos años.
Il Cavaliere es único. No me imagino aquí a un político llamando a la oposición "coglioni" o matando moscas con un ejemplar de la Constitución Europea o comparándose a Jesucristo y/o Napoleón y toda una serie de lindezas que ha dedicado a aquellos que no piensan como él. Desde luego que algo de emperador francés tiene, por ejemplo con esa obra de ingeniería que pretende salvar a Venecia de morir ahogada. También ese descaro popular y su triviliadad al más puro estilo romano es lo que le ha llevado al líder de Forza Italia a convertirse en el primer ministro con record de votos. Los suyos fueron los más votados de toda la historia moderna italiana en los últimos comicios.
El descaro de este hombre que se cubre con implantes sus incipientes calvas y promociona sus operaciones estéticas por las teles de su propiedad(Mediaset) es tal que no se corta un pelo para saltarse la ley electoral y acudir a su propia cadena en solitario y promocionarse unos días antes de la cita con las urnas. Al final no ha podido ser entrevistado, pero por si acaso Il Cavaliere de la osadía y la verborrea ya ha asegurado que iba a ser acosado por "periodistas de izquierdas".
Pero es que además no le importa sacar el carácter y la soberbia italiana para marcharse de un plató e insultar a su presentadora. Tampoco se le suben los colores con sus fórmulas mágicas para arañar votos de última hora. En otras palabras Il Cavaliere es una apisonadora política y mediática. No me creo que en España pudiera llegar un Berlusconi tan lejos, un empresario mafiosillo y con su elegante descaro a ocupar la Moncloa. Los españoles somos, solamente de cara, más políticamente correctos. A las espaldas hay muchos "caballeros".
Además en Italia la política está montada como el país. Un inmenso galimatías en un orden perfecto. Da lo mismo que los electores voten a una u a otra coalición, porque no hay mayorías. Mientras aquí solo tenemos blanco o negro, a veces negro o muy negro, en Italia hay tantos partidos como sabores de helados puedes encontrar en cualquier gelateria romana. Unos, los de izquierdas, se agrupan en La Unión; Otros, los de derechas, en la paradójica Casa de las Libertades. Hay ministros para dar y tomar. Para todo. Cada uno de su padre y de su madre, de un partido distinto o por libre pero dentro de una coalición. Y como Berlusconi, y cualquier compatriota, se siente libre para hacer y decir como quiera y sin disciplina. Il Professore, Romano Prodi, que ya fue desbancado por Berlusconi, en los noventa, va por libre y preside ahora La Unión.
Pero, pase lo que pase en estas elecciones, por encima de todos ellos, y de ahí que este país funcione, está la figura del Presidente de la República, que no lo eligen los italianos (creo) sino los parlamentarios. Él es quien pone orden y como diría la RAE "limpia, pule y da esplendor" a la política italiana. Su figura está por encima de cualquier ideología de la Cámara. Y como norma no escrita es una persona conciliadora. Y eso en España todavía no me lo imagino...
En fin... que en Il Cavaliere se verá las caras con Il Professore, quizás, ahora sí sea el momento de la revancha del 98. Alea jacta es.