Leg godt

Hace más de un siglo que nacieron los juguetes de Lego. Seguro que los pocos que lean este post saben, conocen y han jugado con los bloques de este juguete danés. Los inventó Ole Kirk Christiansen. Su idea era sustituir las anticuadas piezas de madera por bloques de plástico, más manejables para los niños y menos peligrosos. También más duraderos. Desde entonces construyó el enorme imperio de Lego que se expandió por todo el mundo. Esta empresa ha construido todo tipo de formas y recreaciones: Desde la torre Eiffel hasta la de Pisa... coches de carreras, personajes famosos etc.
Ahora Lego está en crisis. Desde hace unos años, con el cambio de siglo, la empresa danesa no obtiene apenas beneficios. Los gustos de los más pequeños han cambiado. Dice quien escribe el reportaje en El País del domingo que hemos pasado del juguete real al juguete virtual. Merece la pena recordar la cantidad de horas que hemos pasado muchos de nosotros, nuestros hermanos, amigos y hasta algunos padres con estas piezas. Lo peor de todo era recoger ese jaleo de muñecos y bloques que se encajaban de mil maneras distintas, pero con ellos hemos pasado también horas de fines de semana y tardes inventando historias, imaginando...
Los empresarios daneses, que ya no son la familia Christiansen, se han rendido a la evidencia del videojuego, del niño pasivo y solitario que se pasa las horas frente a la pantalla de la tele con su consola. Lo único que han podido hacer fue firmar en 2000 unos convenios con los creadores fílmicos de Harry Potter y La guerra de las galaxias para lanzar una versión especial y temática de Lego. Con ellos han saneado las pírricas cuentas de la empresa de juguetes, pero se avecinan, creen ellos, años muy duros en los que tendrán que irse adaptando a un reducido mercado.
De hecho es curioso saber que el nombre de Lego procede de las palabras danesas Leg godt: Juega bien.... asegura quien firma el reportaje que será que ahora los chavales ya no saben jugar. Y es que en cifras a cada personita que se mueve por el mundo nos corresponderían 52 piezas de Lego de todas las vendidas y los ninos pasan 5000 millones de horas anuales jugando con estos "ladrillos de plástico".
Me da un poco de nostalgia porque yo he jugado con los Lego. Me los he comido, los he mordisqueado, he construido un montón de cosas, me he imaginado mil historias, pero ya no tienen competencia con el mp3, los videojuegos y otros sinfin de juguetes virtuales... los niños de ahora se pierden mucho sin ellos, los playmobil y otros similares con los que nos hemos tirado horas jugando antes y después del cole, en verano, en fines de semana o vacaciones...
Los de Lego dicen que ya lo han asumido y que además de cerrar sus parques temáticos, dos de ellos en Alemania y EEUU, han trasladado sus fábricas a Europa del este, porque les sale más barata la producción. Creen que están abocados a desaperecer después de casi un siglo de historia. ¿ Por qué no deben desaperecer? Porque es un juguete eterno, porque, como he leído y estoy de acuerdo, sus piezas indivisibles permiten crear hasta 915 millones de construcciones distintas, algo que ningún videojuego ha conseguido ni podrá. Sus bloques son macizos e impenetrables con los que se pueden construir cientos de nuevos objetos siempre con las mismas formas. Es un juguete universal que ha pasado la frontera de las culturas, de las lenguas, las religiones, las clases sociales. Y esto último es algo que nunca ningún juguete ha superado.
No digo que los juguetes de ahora tengan que desaparecer, pero sí se pueden compatibilizar. Igual que el parchís sigue existiendo o el monopoly, por poner un ejemplo, los lego se merecen su puesto de juguete genial. Leg godt!



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