Cosas del tiempo

Espero que por poco tiempo, pero hoy el sábado ha dejado de tener el sentido de un sábado. Hoy empiezo con una recomendación de musiquita fácil, pa esa neurona que dejamos en alerta a lo largo del fin de semana. Se llama "No entiendo". De esas cancioncillas existenciales, pero fáciles, insisto.
Por lo demás esta mañana escuchando a Angels Barceló en A vivir que son dos días han tratado, en la tertuliam el tema del tiempo. Y me ha gustado bastante escuchar algunas de las opiniones que daban los colaboradores de la Barceló. Decía ella que hace poco Rosa Regás, al recoger un premio de narrativa y pensar qué haría con el dinerito, divagó un poco y soltó una frase que es algo tal que así: El dinero le iba a servir para tener lo único que no se puede comprar, que es el tiempo. Y eso a su vez ha inspirado, y lo siento por no acordarme del nombre, una novela de uno de los contertulios de Angels. En ese libro el protagonista descubre un lugar donde se pueden comprar tarritos de tiempo, que primero son de cinco minutos y luego se van prolongando las ofertas hasta vender tarros de horas, días. ¿Os imagináis poder comprar un tarro de un fin de semana extralargo?
Luego también pasa, decían en la tertulia, que el concepto que tenemos del tiempo es puramente sicológico, porque seguro que habéis tenido situaciones en las cuales disfrutábais tanto lo que hacíais que se "os ha pasado el tiempo volando", pero en otro momentos "habéis tenido que matar el tiempo", porque las horas se os pasaban como minutos. Esto pasa cuando nos aburrimos, nos encontramos mal, tristes o deprimidos. Mientras que lo primero se relaciona con la euforia, la alegría, el entrenimiento, los sentimientos positivos en general.
Incluso algunos presos, decían en la tertulia, coinciden en opinar (digo yo que son presos pero vamos que se puede aplicar a cualquiera) que en la cárcel, una vez pasada la experiencia, sus días eran más largos que las semanas. Aseguraban tener tanto hastío que las horas hasta completar un día se hacían eternas, tanto y de tal manera que el paso de las semanas apenas era un suspiro. Y todo esto no es más que algo sicológico sencillamente, porque una hora tiene para todos sesenta minutos y un minutos sus correspondientes sesenta segundos.
Y si nos paramos a pensarlo un poco, el tiempo es lo único que materialmente no se puede comprar de ninguna de las maneras, ni obtener, ni frenar, ni acelerar. ¿Cuántas veces hemos pensado en dar marcha atrás y solucionar aquello que hicimos mal?, ¿Cuántas veces hemos deseado con todas nuestras fuerzas revivir los mejores momentos que se quedaron "anclados en el tiempo"? He aquí otra expresión del tiempo para designar algo que nos ha marcado y que conforme vamos cumpliendo años nos sirven como hitos para recordar el pasado.Esos momentos gloriosos o penosos pero en los que durante un tiempo nuestro vida quedó anclada y girando en torno a aquello.
Entre unas y otras opiniones coincidían en que muchos ricos se obsesionan con comprar el tiempo a través del dinero, entendiendo tiempo por no hacer nada, por ocio; mientras que nosotros, los curritos, a veces cuando pasamos mucho de ese preciado tesoro, que es el tiempo, dedicándolo a hacer lo que más nos gusta nos llegamos a sentir culpables sin razón alguna. Por ejemplo pasar una tarde leyendo un libro, durmiendo, escuchado música... acabamos pensando "hemos perdido el tiempo". Y al fin y al cabo es todo sicológico... porque igualmente la semana mientras trabajamos se nos hace "eterna" y el fin de semana "se nos pasa volando" y siempre con el sabor agridulce de poder haber hecho otra cosa.
En fin, yo lo dejo aquí y que cada cual aproveche su tiempo de sábado como mejor pueda y quiera.



3 Comments:
El sábado no es problema, yo a lo que le temo es a los domingos. ;) Saludos!
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