La alborada
... La alborada no es sólo el nombre de una finca, también el de un grupito de familias valencianas que se han unido todas ellas muy bien avenidas con sus respectivos miembros para componer una canción a Benedicto XVI, que nos visitará en el mes de julio. Entre Amo a Laura y esta nueva composición de amores virginales, familias idílicas y jerseys de Lacoste al cuello no sé si voy a poder sobrevivir a este verano.
Pero es que alborada también es la que tiene en Italia Berlusconi que sigue erre que erre para estar omnipresente en su país a costa de lo que sea. El hombre se resiste a marcharse y estos días ha dado sus últimos coletazos metiendo cizaña en la elección del presidente de la república. Y es que a lo largo de la semana, aunque no del todo, se cierra allí todo el proceso electoral que dio a Prodi como triste vencedor de las elecciones de abril. Es todo un acontecimiento para ellos lo que esta semana tiene lugar. Eligen al sucesor del simpático Ciampi. Este abuelete es la viva imagen de una persona que transmite buen rollo. El octogenario presidente de la república se retira con nada menos que 87 años. Viene a ser la versión buena de Fraga en Italia. Allí todos querían que siguiera, pero siete años más son demasiados, incluso hasta para el perenne Berlusconi.
Es un acontecimiento, que se desvelará a lo más tardar el miércoles o el jueves, porque se reúne en la Cámara Baja lo más selecto de la política, a voto secreto y sin los rigores ni las presiones de la disciplina de partido; así que 630 diputados, 315 senadores junto a los siete vitalicios y los delegados de la regiones, que para quien no lo sepa son 58, votarán al máximo representante de su política. Quien imaginara que Prodi era la punta de la bota se ha equivocado. El candidato a salir electo es un poscomunista llamado Napolitano, un apellido muy al caso. No será finalmente el ex primer ministro D'Alema, de quien Berlusconi ya ha dicho algunos piropos. Y como siempre, y he aquí por lo que es un acontecimiento, casi siempre el resultado de la votación y la figura del presidente es una auténtica sorpresa. Es como elegir a su Miss.
A todo esto he leído en El País todo lo contrario a una alborada, que es el nacimiento de un niño que ha tenido la proeza y la osadía de ser el único que cada siglo reúne la serie númerica del 1 al 8. Si no recuerdo mal. Nació en la primera hora y el segundo minuto, en tan solo tres minutos, del cuatro de mayo (mes cinco) y pesó 6 libras y 7 onzas, según los pesos británicos (que para variar van por libre en esto de los cálculos, las matemáticas con sus libras, onzas y demás...) Y del 8 no me acuerdo. Quizás tuviera ocho lunares... se aceptan propuestas.
Qué cosas tiene el mundo en la alborada de un lunes al salir del trabajo. Un día menos de la semana.



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