lunes, mayo 15, 2006

Se nos rompió el amor

Tres horas de sueño. Lunes festivo. Dos horas para salir del trabajo. Sí. Los tríos es lo que tienen. También las parejas que desde el principio caminan por el hilo de la pasión. Eso debió de pensar Maragall la semana pasada: "Se nos rompió el amor". Es lo que tienen estas pasiones tan fuertes y repentinas, que vienen como llegaron. Como dijo un día Ana Botella, lo de las peras y las manzanas no es posible. O son manzanas con manzanzas o son peras con peras. Y en Cataluña, como la vida misma, es lo que ha pasado esta semana pasada. Lo que desde el principio fue un cóctel explosivo acabó saltando por los aires. Y los amores de Maragall por Carod han sido tan intensos y pasionales, que sin una base de lo que tiene que tener todo idilio pues se ha roto.
En el trío nunca hay un acuerdo. Que si uno quiere más de aquí, que si el otro de allí, que si uno se vicia con un caprichito, que si el otro siente celos, porque al primero le das más. Luego uno quiere ser quien dirija el cotarro aunque no le toca ese rol. Al final unos entran y otros salen y nadie encuentra su papel en un tripartirto que parecía más de una peli de Marx que de una realidad.
Cuando hay hijos de por medio, la cosa va a peor... y es que aquí hay hasta eso: De este trío con tanto corazón ha nacido un pequeñín, que se llamata Estatut. Unos dicen que son los padres, otros niegan serlo, aunque es lo que tiene una orgía. Que ahora nadie sabe quién es el padre. Alguien del trío dice que es del enemigo. Y es que del amor al odio hay un paso.
Le queda un año muy duro por delante, porque claro, Maragall que era la manzana, roja por supuesto, de este zumo agridulce a la republicana ha estado sometido a la fruta verde y sin madurar de un hombre al que le falta además de sentido común, un poco de madurez y responsabilidad en esto de la política. El tercero en discordia en este particular trío, el verde, verde maduro por su propia naturaleza, es Joan Saura. Como en todos los tríos amorosos siempre hay uno que es el comodín de la pareja. Ése que pone el toque picante y que rompe la rutina. Pues ése mismo ha salvado el divorcio del trío.
Dicen que para otoño quieren repetir el mismo trío pero con distintos protagonistas y yo pienso que segundas partes nunca fueron buenas. Que lo que no ha sido es mejor finiquitarlo y a otra cosa mariposa.
Hoy recomiendo a los que tengan tiempo y quieran ir pueden ver los fuegos artificiales de San Isidro y darse una vueltecilla chulesca por las fiestas de Madrid. No es la solución, pero si un pequeño remedio para algún corazón partío :-) A mí ya me queda menos para salir.