Una tormenta
Hoy hace una tarde de esas que me gustan, de las que rompen con la monotonía del calor, ese calor sofocante que se autocoloca en la cabeza en forma de visera o te envuelve cual burbuja y te acompaña por donde vayas.Cuando he salido de trabajar olía a tormenta y llovía. Era como si el calor hubiera corrido a recogerse al inframundo. Se ha quedado una tarde melancólica, pensativa. De vísperas de verano, de mirarse a la cara y decirse todo en lo que tarda en aparecer el rayo. Y cuanto más fuerte caía la lluvia más fuertes se hacían también los pensamientos.
Rota la monotonía y dejándome llevar por las gotas de lluvia que caían enloquecidas sobre el asfalto he dejado volar entre ellas mis pensamientos. Y eran pensamientos que nacían mojados, probablemente de alguna nube que a lo largo de la tarde también se ha formado en mi cabeza, producto del calor que he ido acumulando. No ha habido truenos, ni rayos. Ha sido una tormenta silenciosa mientras esos pensamientos resbalaban y caían al vacío perdiéndose sin que nadie se diera cuenta.
Mi tormenta caía sobre un terreno ya mojado y ha ido formando charcos de palabras y balsas de frases perfectas, con todo su sentido, cargadas con su sentimiento y con el contenido exacto, pero se han quedado en eso: Silencio. Las mejores palabras son las que nacen y se quedan en el silencio de nuestras tormentas. Las que sólo escuchamos nosotros...
... porque a menudo la caja de los truenos de esas tormentas contiene las palabras que nunca nos atrevimos a decir, sentimientos y pensamientos tan íntimos que las personas que tenemos al lado, que han pasado por nuestra vida, fugaces como tormentas de verano, seguramente no merecen saber. Nos estarían robando injustamente algo de nosotros, algo que nunca sabes cuando es justo o no es justo dar y que tantas veces te has equivocado dando.
Esa caja de los truenos contiene pequeños papeles arrancados de un cuaderno en el que hemos escrito nuestras lágrimas, cartas que confiesan en exclusiva lo que sentíamos en ese momento, letras de canciones que se hicieron parte de nosotros y que han quedado, todas, en silencio. Pero tardes de verano como ésta, tardes de tormenta como la de ahora entreabren esa caja de los truenos... y lo hacen en silencio hasta que un día se alejan y desaparecen quedando en el recuerdo.



0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home