miércoles, agosto 16, 2006

La ventana indiscreta

Hoy me he despertado con ganas de mirarlo todo a través de mi ventana con las hojas (¿o serán ojas?)semiabiertas, solamente dejando pasar un halo de luz que me caliente un poco la cara, porque tengo frío. A través de esa ventana puedo ver con los ojos achinados lo que pasa fuera. Hoy prefiero guardar las distancias e igual que unos ven el toro desde la barrera, a pesar de que la res pueda saltarla, yo quiero mirar hoy todo a través de mi ventana. Podría pensar y enfadarme, reflexionar y disgustarme, pero quiero quedarme sentado, en silencio y dejar que hoy pase sólo el tiempo a través de la ventana, viendo todo desde ella, como mero espectador, simplemente viendo, dejando escuchar a unos oídos sordos.
Me apetece sentarme con la cabeza recostada, izquierda y derecha, para que el sol me abofetee suavamente por igual, con los ojos cerrados, pero teñidos de la luz blanquecina que atraviesa esa ventana y contemplarlo todo con calma y serenidad, sin prisas, y sin mojarme si es que llueve. También me gusta ver llover a través de mi ventana, sobre todo si hay tormenta y el agua cae casi en horizontal, disparada por las pistolas de un viento fuerte, que estornuda con violencia.
Creo que me gusta por igual mirar desde la ventana que por fuera de ella y descubrir que es lo que esconde y protege en su interior, pero hoy me quedo dentro, resguardado, recogido y tranquilo. A través del ventanuco de casa uno puede descubrir muchas cosas y es que parte de la vida pasa con "ella" de por medio. Desde el trabajo, por ejemplo, tengo un ventanal alto, que en los días de pudor se cubre con una persianilla, porque le avergüenza la desnudez. También vi una ventana que solamente daba a un patio interior, en el que únicamente descubres la ventana de siempre dormida detrás de una persiana siempre bajada.
A través de una ventana puede descubrir muchísimas cosas que antes no has visto o ver personas que no existen, vidas que se cruzan.