jueves, septiembre 21, 2006

Hablemos del tiempo



Bueno, hoy, como todos sabéis ha llegado Gordon, que no es un huracán. Es verdad que los medios, sobre todo o casi siempre la televisión, exageran y hablan de huracán, pero no es así. Gordón ha tocado tierra en España, en las costas gallegas, como tormenta tropical. Se le llama así cuando ya no conserva la fuerza de huracán, es decir, cuando los vientos sostenidos no superan los 120-130 km/h y las lluvias no son tan intensas como para provocar graves inundaciones. Además la tormenta extratropical ya no tiene "ojo", porque el huracán pierde su eje de rotación, se deshace. Y se llama "extratropical", porque en ocasiones se forma fuera de los trópicos, que es lo anecdótico, pero en este caso es una tormenta tropical, porque procede de esa latitud. Todo esto no significa que no conlleve un peligro, que sí, pero no es lo mismo que un huracán.Gordón, como muchos huracanes, se ha formado cerca del Caribe. Otros se forman frente a las costas guineanas y ascienden por el Atlántico hasta que se encuentran con las costas caribeñas o las estadounidenses, llegando casi, ya como tormenta, hasta las costas neoyorquinas o del estado de Massachussets.

El huracán Gordón fue detectado por el CNH, que es el organismo con sede en Miami que advierte a todos los países de peligro de huracán. El pasado fin de semana ya se sabía que tocaría tierra española. De hecho, llegó como huracán con fuerza uno, sobre cinco, a las Islas Azores, donde ya perdió mucha virulencia. Y desde allí se ha desplazado hasta el Norte encontrándose a su paso con las costas gallegas y, casualmente, con una borrasca, que ha reforzado sus efectos.

¿Es raro o extraordinario que esto suceda? No. Galicia vivió su última experiencia con un huracán, el Charlie, en la década de los 90. Los huracanes tienen un desplazamiento imprevisible. Es verdad que siempre siguen unas pautas, pero ocasionalmente, como ha sucedido ahora, se desvían, por muchos factores. Pero esto tampoco significa ni se puede achacar, porque sería falso, al cambio climático. De hecho en el SXX, nueve han sido los huracanes que se han acercado a España vía Galicia. Aún así, y como os habréis dado cuenta, Gordón ha llegado como una borrasca normal y corriente, no soplan vientos muy fuertes ni ha llovido mucho (aunque todavía no ha tocado el centro del país). Lo que pasa es que se crea una alarma innecesaria.Muy distinto es lo que sucedió el año pasado con el huracán Vince. Coincidiendo con la Fiesta Nacional, el 12 de octubre, Vince tocó tierra, por el extremo contrario que Gordon, es decir, por las costas onubenses y gaditanas. En aquel caso no era una tormenta tropical, sino extratropical, porque Vince se formó muy cerca de las Canarias, en una zona hasta entonces desconocido y en unas condiciones de temperaturas atlánticas nada propicias para que se originase. Aquello sí pudo ser un efecto del cambio climático. Los efectos de Vince fueron más intensos que los de, hasta ahora, Gordon. Y junto a Vince, en noviembre, ya cerrando la temporada de huracanes, que se extiende de mayo a noviembre aproximadamente, Stance (creo que se llamaba así) se formó muy cerca de Canarias y azotó a todo el archipiélago con muchísima fuerza, porque sólo hasta tocar sus costas no dejó de ser un huracán. En las zonas más altas del Teide se llegaron a rozar los 200 km/h, que es una barbaridad, y las lluvias arrasaron muchos municipios canarios y acabaron con el famoso Dedo de Dios, que este año, cuando fui a Gran Canaria, ya no pude ver :-( Los intensos vientos arrancaron de cuajo palmeras centenarias y arrasaron con lo que encontraban a su paso. Estos dos fenómenos sí fueron excepcionales, pero no Gordon.

Sólo me queda por decir que la semana que viene es posible que otros restos de huracán, en este caso Helene, lleguen hasta España. Pero igual que Gordon formará parte de un fenómeno meteorológico normal. Lo único inusual es el hecho de que dos "huracanes" visiten nuestras costas en una misma temporada y en menos de quince días. Y un último apunte, para los que no lo sepáis o no estéis aburridos de escuchar estos tostones que os suelto, los nombres de los huracanes siguen un orden alfabético en el que se alternan los nombres de hombre y de mujer. Cada año uno u otro, según los lugares donde se originen. Y no cambian anualmente, sino cada tres años, porque primero reciben el nombre en inglés, al segundo año en francés y al tercero en español. Los más mortales como el Katrina, Hugo o Mitch y otros tantos son descartados de la lista y nunca vuelven a formar parte de ella. El año pasado fue la temporada más prolífica de la historia, tanto que al acabarse el abecedario se recurrió al griego para volver a empezar la lista.