martes, septiembre 12, 2006

Pleasantville

... porque la vida no se puede vivir en blanco y negro. Esta película, Pleasantville, podría ser el cuento de ser cómo uno quiere y no como los demás y las circunstancias quieren que tú seas. Contar lo que uno descubre cuando se propone ver la película es quitar la satisfacción que sientes cuando terminas de verla.

... porque a veces vivimos sin realizarnos y no somos felices, porque casi siempre tenemos latente lo que realmente queremos, pero nunca nos atrevemos a hacerlo y entonces nos disfrazamos y jugamos a actuar y a no ser lo que de verdad somos cada uno nosotros. Nos acostumbramos a fingir y a hacer de cada día un capítulo de una serie en la que interpretamos ese papel gris que no nos hace felices... nos maquillamos de apariencias y nos vestimos el traje de la indiferencia y la falsa sonrisa sin darnos cuenta de que detrás de toda la representación está el mundo de verdad...

... hasta que un buen día te levantas y te sales del guión y entonces cambian las escenas y descubres que siempre al terminar un capítulo hay decenas de finales y que sólo tú eres quien puede optar por uno u otro. Probablemente cada final te sorprenda e incluso algunos no serán tan buenos o como tú deseaste, pero será como tú lo has querido sin nada impuesto, sin una losa encima ni un peso que cargar. Se trata de ser uno mismo, que nada pueda cambiar tu mundo ni como realmente eres tú...

... y porque la perfección no existe, ni es lo que te venden. La perfección es más sencillo de lo que a veces piensas. Es ser como uno es viviendo las experiencias como uno desea y con la intensidad que tienen las cosas, así de simple. Perfecta es la vida que uno vive con sus baches, sus resaltos, sus atajos, sus paradas...

Pleasantville puede ser el principio de esa vida que uno quiere llevar.