domingo, octubre 01, 2006

Palabras de domingo




Este fin de semana no he hecho grandes cosas. Como diría Elena: Es una etapa de mi vida, ya se me pasará. Y así me he despertado este primer domingo de octubre. Hoy estoy un poco inquieto, porque mañana empiezo mis clases de francés en la EOI. Es la primera vez que me admiten, aunque la verdad que sólo lo intenté dos veces antes cuando estudiaba en el colegio. Y para mi sorpresa esta vez, cuando contaba con la desilusión y el no por delante, descubro que soy el sexto de más de trescientos. Por otra parte este año 2006 (el sexto del 2000) todo lo que me rodea lleva un seis por delante. Habrá que ir teniendo en cuenta esta especie de señal ¿no creeis?

Todavía no he comprado mis libros, porque ayer por la tarde fui a comprarlos a ese centro comercial que todos conocemos, y me respondieron con sequedad que ya se había pasada "la campaña" y para colmo me rayé el coche con una columna del parking. En fin, qué se le va a hacer. No se nota mucho. A partir de mañana, los lunes y el miércoles durante dos horas intentaré pasarlo bien aprendiendo francés. Ójala pueda también matricularme esta semana para martes y jueves en el Goethe y seguir tonteando con el alemán. Tengo un buen recuerdo de ese lugar, que me da tranquilidad con su olor característica, sus mesas gigantescamente alemanas, sua grandes ventanales, las risas con mis compañeros y las horitas en las que el tiempo se para y todos los quebraderos de cabeza se quedan fuera del aula, castigados.

Anoche me desperté sediente y me asomé a la ventana y las nubes corrían despavoridas sobre mi edificio. Y esta mañana cuando me levanté todavía seguían compitiendo. Yo no. Estoy aquí encontrándome con vosotros en este rato de domingo. Por cierto, me queda sólo esta semana para disfrutar de diez días de relax al margen del trabajo para recargar las pilas y volver preparado para afrontar mi cumpleaños. Aunque estoy un poco desganado, como ya os conté, espero que la ilusión me vaya envolviendo de cara al gran día. Nada mejor que verme arropado por la gente que quiero.

Al margen de esto, ayer mientras jugueteaba por la frontera del sueño y la realidad a la hora de la siesta se me quedó grabada una frase. Y no consigo recordar si me la he imaginado o la habré escuchado en la tele, en alguna película que hiciera de potente droga somnífera. Pero decía algo que me gustó bastente: "Podrás huir del amor siempre que quieras, pero no te esfuerces demasiado porque al final siempre te acaba encontrando". Y me pareció fabuloso. Me encantaron esas palabras, pero ya os digo que pudo ser fruto de mi subconsciente que en esos minutos suele danzar por mi mundo de nubes e ilusiones. La verdad que no lo tengo muy claro.

Y esa frase hace un rato me ha traido a una de las canciones que tengo guardadas en mi pc, para esos momentos en los que hay que inyectarse unas dosis de sonrisa. Es una letra de Vega, esa cantanta de OT, que salió eliminada a favor de Ainhoa, en OT III. La canción se llama: Una vida contigo. Me gustaría poder subirla al blog para compartirla con vosotros, pero el youtube no me deja subir videos desde hace unos días... pero lo dejo en mis tareas pendientes.

De todas maneras os dedico la frase que os comenté antes para este domingo, que sigue algo perdido entre el verano y el otoño, y un cachito de la letra de esta cantautora, que es Vega, Una vida contigo:


Quieres creer... que ahora esquivo tus abrazos, no me importa si estás mal o estás bien...
No sabes que... al contrario, moriría en tus ojos viera un mar nacer
¿Quién sino yo... te hará reír?
Yo, tan solo yo ¿Quien te dará los buenos días con caricias?
Cada despestar prometo buscar por cada rincón de esta habitación una vida contigo
Que quiero seguir cuidando de ti, poder compartir una vida contigo.
Dime por qué... en tus ojos se te asoma la tristeza y empezó a llover
Recuerda que... necesito tu cariño
Y anidar dentro de tu jersey
¿Quién sino yo... te hará reír?
Yo, tan solo yo ¿Quien te dará los buenos días con caricias?
Cada despestar prometo buscar por cada rincón de esta habitación una vida contigo
Que quiero seguir cuidando de ti, poder compartir una vida contigo.
Prometo buscar por cada rincón de esta habitación una vida contigo
Que quiero seguir cuidando de ti, poder compartir una vida contigo,
Una vida contigo.