Apagado o fuera de cobertura
Recibí algún correo electrónico y otro recordatorio para rescatar de la memoria que hoy es el día sin móviles en protesta contra la abusiva subida de las tarifas de telefonía móvil. Las compañías se aprovechan de nuestra "móvil-dependencia" y suben los precios disfrazados de estúpidas ofertas y promociones que sólo nos hacen gastar más. Os lo dice la mano ibérica más entrenada para el envío de sms. Y todo esto me ha hecho también recordar que ya nada es como antes. Y es que entonces nos íbamos de vacaciones y enviábamos una postal desde la playa para contar las cosas que "de verdad" nos pasaban, y porque "de verdad" echábamos de menos a la gente. Y también esperábamos a las 22.00 para llamar en horario de tarifa reducida en las cabinas o los antigüos locutorios de Telefónica, con sus placas agujereadas de color verde y donde te daban la vez. También escribíamos cartas y nos invadía esa ilusión durante días de saber que nos iban a descubrir esas letras, cuántas hojas, qué secretos, qué novedades y confidencias... y, antes también, era más romántico pasar el día con el corazón en punto muerto y esperando a llegar a casa o encontrar una cabina para llamar por teléfono a esa persona con la que querías hablar. Y ambos estaban esperando "la llamada" o "esperaban" a cruzarse por la misma esquina o "cruzar" una mirada en la calle, como todos los días, como a todas las mismas horas. Es algo que con el teléfono móvil hemos perdido. Esa emoción y la ilusión de esperar la llamada durante el día o los días, que alimentaba las ganas de ver y saber de esa persona. Ahora ya lo tenemo tan fácil que perdemos de vista el trasfondo de esta comunicación que implicaba las ganas de encontrarnos. Con el móvil es más fácil terminar discutiendo o en un maletendido. Apagón al móvil. Aunque sea por un día.




0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home